lunes, abril 10, 2006

El día siguiente

Recuerdo cierta vieja película ambientada en no sé que periodo de la historia romana, el de la monarquía, me parece. Un militar debe castigar a alguien o vengarse de no se qué cosa. El asunto es que entra a la tienda del tipo y lo mata. Pero luego descubre que se ha equivocado. Entonces se dirige hacia alguna cosa donde se ha encendido fuego. El militar dice entonces: "Esta mano ha derramado sangre inocente y, por lo tanto, debe purificarse". Acto seguido, mete la mano al fuego, la mantiene largo rato en él resistiendo del dolor, hasta que un amigo cercano lo retira. Pero es demasiado tarde, la mano ha quedado dañada, inutilizada.

El día de la segunda vuelta, no pocos de nosotros querremos, sin duda, hacerle algo parecido a la mano con la cual trazaremos el aspa o la cruz, cuando tengamos que elegir entre el malo conocido y el malo por conocer. Habremos de hacer lo que nunca hubiéramos hecho: votar por ése, por el que no pensábamos votar. Y, lo que es peor, intentar convencer a otros, a aquellos que pretenden votar en blanco, de que tienen que votar por aquel por el que nunca hubiéramos querido votar nosotros mismos. Me espanto de lo que voy a hacer. No será como el día de ayer, donde todo se resolvió en un segundo, lo que me daba autoridad moral para quejarme de los demorones. Ese día, en la cámara secreta, sostendré una lucha encarnizada, el duelo final, entre la repulsa y la necesidad. Difícilmente creeré en lo que estoy haciendo: estaré viviendo lo que vi en alguna antigua película de terror. Una película en la cual a un sujeto que ha perdido la mano le cosen la de otro tipo, con la consecuencia de que la mano cobra vida propia. Así me sentiré, sin duda. Y mientras tanto, el beneficiado me sonreirá desde la cédula con la expresión cachacienta, autosuficiente, soberbia del que sabe que nos tiene entre sus manos. O, mejor dicho, del que cree que nos tiene en sus manos.

1 comentario:

Javier Puente. dijo...

A propósito de manos..
Recuerdo otras películas que retratan la actual situación erectoral, perdón electoral, del país. "La mano que mece la cuna", afamada cinta de Curtis Hanson, donde una mujer ha perdido marido e hijo, iniciando una venganza contra los culpables de su desgracia. La figura femenina, Lourdes Flores, como catalizador de una venganza, en nuestro caso política, contra aquellos que mataron a su "marido" Bedoya, es decir los proyectos estatistas de la década del setenta encarnados en el "comandante". "Cinco dedos de furia", célebre película de genial Bruce Lee, con el típico argumento del oriental venido a menos luchando contra el mal. Cierto candidato con prédica evangelio demostró que, a la hora de la verdad, puso lo que debía poner. Finalmente, permítanme un pie. "Mi pie izquierdo", protagonizada por Daniel Day Lewis, donde un retrasado mental intenta demostrar que es más grandes que sus problemas. Saludos Olivera.